viernes, 22 de enero de 2010

Cadáver Mosqueado...

Que llegue ya la noche y que nos coma
con sus ojos profundos, mirándome en silencio
ése silencio, el que gobierna esta noche
hermosa y cálida por temporadas, que me ayuda
a encontrarte y a pensar en un mundo

in
co
rre
gi
ble,

¡Pero no!
dejaré de corregir el mío,
ése algo que cuando lo tengo,
defiendo con mi ser.

Cada día algo mejor... mejor...
vivir en silencio, el de tu persona que me dejó atónito
justo cuando la soledad reflejaba
tu mirada en la luna y el eco de tu voz.

Giro, grito ¿pueden tus suspiros y tu sonido elevar mi ser?

Ya, escuchar el sonido de tu voz junto a mi oído

hace que todas las estrellas del cielo vengan
a iluminarme.

Cuando abrí los ojos, todo era claro parecía un amanecer
pero sólo eran las luces del coche que me atropellaba,

respire…

Sin palomas Nueva York, era un campo
de batalla.

A veces bueno o malo pero que afectaba a todo
nuestro alrededor, en el camino simple, siempre
hay una salida.

Encerrado en este cuarto tan enorme, donde sólo hay una ventana
en donde pude observar los diamantes que estaban en el río.

Aquel era mi destino, el que persigue al tiempo, que le sigue a la vida,
la cual se apresura, como el viento, en una dirección, de noche, cuando me gusta dirigirme a campo abierto.

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